Todos los que somos hijos de la Iglesia debemos, por lo menos en alguna medida, ser discípulos del Doctor Angélico e instalarnos en la escuela de su obra maestra, la “Summa Theologiae”.
Memorial del Sacrificio de Cristo y testimonio de la caridad
La doctrina sobre la Eucaristía, misterio central en el que se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, hoy no se comprende suficientemente. Es necesario que se extienda el compromiso de anunciarla.
“Un viaje maravilloso que ha mostrado la gran vitalidad de la Iglesia”. Con estas palabras el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, el P. Federico Lombardi, resume acertadamente la visita de Benedicto XVI a Portugal.
Durante la vigilia de la clausura del Año Sacerdotal, presbíteros de los cinco continentes presentaron filiales preguntas sobre temas relacionados con su misión en el mundo de hoy. Benedicto XVI les respondió con claridad, sin evitar los aspectos más dolorosos de las cuestiones.
En el ejercicio de su “munus docendi”, el sacerdote no debe enseñar ideas propias, ni hablar por sí mismo, ni decir cosas propias; sino, en nombre de Cristo presente, proponer la verdad que es Cristo mismo.
La “crisis” del Sacramento de la Penitencia, de la que se habla con frecuencia, interpela ante todo a los sacerdotes y su gran responsabilidad de educar al pueblo de Dios en las exigencias radicales del Evangelio.
Para promover las vocaciones específicas al ministerio sacerdotal y a la vida religiosa, para hacer más vigoroso e incisivo el anuncio vocacional, es indispensable el ejemplo de todos los que ya han dicho su “sí” a Dios.
Sin entrar en la cuestión de soluciones técnicas específicas, la Iglesia, “experta en humanidad”, se preocupa de llamar la atención con energía sobre la relación entre el Creador, el ser humano y la creación.
El teólogo no puede contentarse con poseer un conocimiento meramente académico, desligado de su vida. Para llegar a la verdad, es necesario que acepte su propia pequeñez y reconozca la grandeza de Dios.
Al comentar las valiosas contribuciones del ‘Maestro de las Sentencias’ para los estudios teológicos, el Santo Padre invita a reconocer lo preciosa e indispensable que es para cada cristiano la vida sacramental y exhorta a celebrar los Sacramentos con dignidad y decoro.
Almuerzo del Papa con los pobres, en la Comunidad de San Egidio
El Santo Padre se trasladó al comedor de la Comunidad de San Egidio, en el barrio romano de Trastevere, para almorzar con 150 personas entre voluntarios de esa institución y personas necesitadas.
La fuerza del estilo románico y el esplendor de las catedrales góticas nos recuerdan que la “via pulchritudinis”, el camino de la belleza, es una senda privilegiada y fascinante para acercarse al misterio de Dios.
Tras agradecer el precioso servicio que las facultades eclesiásticas y las universidades católicas hacen en la Iglesia, el Santo Padre recordaba que el estudio de las ciencias sagradas nunca se debe separar de la oración, de la unión con Dios, de la contemplación.
Cuando el amor vivifica la dimensión orante de la teología, el conocimiento que adquiere la razón se ensancha. La verdad se busca con humildad, se acoge con estupor y gratitud: en una palabra, el conocimiento sólo crece si ama la verdad.
Los medios de comunicación deben ser usados para una efectiva difusión del mensaje evangélico, conscientes de que la eficacia del anuncio del Evangelio depende en primer lugar de la acción del Espíritu Santo.
En la audiencia concedida al primer grupo de obispos brasileños en visita “ad limina”, Benedicto XVI les recordaba la necesidad de una adecuada formación de los seminaristas
El obispo está llamado a alimentar la vida espiritual en los sacerdotes, para favorecer en ellos la armonía entre la oración y el apostolado, mirando al ejemplo de Jesús y de los Apóstoles.
Igual que en los tiempos de San Juan Eudes, también hoy se experimenta la necesidad de que los sacerdotes den testimonio de la misericordia infinita de Dios con una vida totalmente “conquistada” por Cristo.
La creación está encomendada a la responsabilidad del hombre
Para lograr entregarles a las nuevas generaciones una tierra que puedan habitar dignamente y seguir cultivando es indispensable el desarrollo de la alianza entre el ser humano y el medio ambiente, que ha de ser reflejo del amor creador de Dios.
Dios asumió de María el cuerpo humano para entrar en nuestra condición mortal. A su vez, al final de la existencia terrena, el cuerpo de la Virgen fue elevado al Cielo por parte de Dios.
El auténtico Pastor, recuerda el Santo Padre, no sólo debe apacentar a su grey con la Palabra, sino defenderla contra los lobos y conservar la unidad. Para ello, señala, el Pastor necesita vivir la experiencia de la Fe y ser modelo para sus ovejas.
“En torno al principio caritas in veritate, gira toda la doctrina social de la Iglesia. Sólo con la caridad, iluminada por la razón y por la fe, es posible conseguir objetivos de desarrollo con un valor humano y humanizador”.
Con su ferviente vida de oración y su apasionado amor a Jesús crucificado, Juan María Vianney alimentó su entrega cotidiana sin reservas a Dios y a la Iglesia. Que su ejemplo suscite en cada presbítero un generoso y renovado impulso de estos ideales, a lo largo del Año Sacerdotal.
El ministerio pastoral de las Nunciaturas Apostólicas
Las condiciones en las que los diplomáticos de la Santa Sede ejercen su misión “exigen una robusta estructura interior y una solidez espiritual que permitan salvaguardar y poner cada vez más de manifiesto su identidad cristiana y sacerdotal”.
Para garantizar el progreso social en la paz es fundamental cultivar una auténtica vida de oración, aprendiendo a combatir y vencer el mal dentro de uno mismo y en las relaciones con los demás.
Los derechos humanos están enraizados en una participación de Dios, que ha creado a toda persona humana con inteligencia y libertad. Si se ignora esta sólida base ética y política, los derechos humanos se debilitan, pues quedan privados de su fundamento.
Recordando criterios y principios establecidos por el Concilio Vaticano II, Benedicto XVI explica por qué le corresponde a la Iglesia, en definitiva, el divino mandato y ministerio de guardar e interpretar la Palabra de Dios.
Las personas que se encuentran en el campamento de Onna, la localidad italiana más afectada por el terremoto ocurrido en la región de los Abruzzos, acogieron con emoción el mensaje de solidaridad, de esperanza y de consolación que el Sumo Pontífice les trasmitió.
Angola y Camerún acogieron a Benedicto XVI con exuberante cordialidad, admiración y respeto. Y consatisfacción el Papa observó ese espíritu de recogimiento, sentido de lo sagrado y conciencia de la presencia divina que los africanos habían demostrado en los diversos actos litúrgicos que él presidió en ese viaje.
Durante su tradicional encuentro con el clero de la Diócesis de Roma, al principio de la Cuaresma, Benedicto XVI frisó el ambiente de diálogo familiar en el cual el acto se desarrollaba y respondió con simplicidad a diversas preguntas hechas por los párrocos.
La centralidad de Cristo trae consigo la valoración correcta del sacerdocio ministerial, sin el cual no existiría la Eucaristía ni, por tanto, la misión y la Iglesia misma.
En todas las épocas, pero de modo especial en la época moderna, la libertad ha sido el gran sueño de la humanidad. Y, ¿cómo podemos ser realmente libres? En su reciente visita al Seminario Romano, el Santo Padre demostró cómo el orden y el derecho pueden ser instrumentos de libertad contra la esclavitud del egoísmo.
La curación del leproso y el Sacramento de la Confesión
En el sacramento de la Penitencia, Cristo nos purifica con su misericordia infinita, restituye la comunión con el Padre celestial y nos da su amor, su alegría y su paz.
La Cruz de Cristo transforma y renueva radicalmente la realidad del culto. El tiempo de sacrificios de animales, sacrificios de sustitución, terminó; llegó el tiempo del culto verdadero. En el corazón de Cristo se disuelve la masa triste del mal realizado por la humanidad, y se renueva la vida.
El misterio de la Inmaculada Concepción nos recuerda el pecado original y la victoria de la gracia de Cristo sobre él, victoria que resplandece de modo sublime en María Santísima.
Si en la fe de la Iglesia maduró la contienda del dogma del pecado original, fue porque está inseparablemente relacionado con otro dogma, el de la salvación y de la libertad en Cristo.
Es misión de los artistas y de los miembros de la Pontificia Academia despertar la admiración y el deseo de la belleza, formar la sensibilidad de las almas y alimentar la pasión por lo que es auténtica expresión del talento humano y reflejo de la Belleza divina.
Al recibir a los representantes de la Comunidad de Renovación Carismática Católica, el Papa puso de manifiesto la necesidad de acoger con gratitud los carismas o dones del Espíritu Santo, recordando, al mismo tiempo, la importancia de un discernimiento prudente y sabio por parte de la autoridad eclesiástica.
El Rosario es “un medio espiritual precioso para crecer en la intimidad con Jesús”, afirmó Benedicto XVI, tras recitar esta bella y profunda oración en el Pontificio Santuario de Pompeya.
En su intervención durante la XIV Congregación General del Sínodo, el Papa mostró la necesidad de evitar una exégesis que ponga el énfasis tan sólo en los aspectos históricos de las Escrituras, descuidando la dimensión teológica.
Al saludar a un grupo de nuevos obispos, participantes de un congreso en Roma, Benedicto XVI les mostró cuánto cada obispo debe procurar crecer cada día en la santidad de su vida, para que su ministerio sea pastoralmente fecundo.
Una ferviente comunidad en la oración litúrgica, en el estudio, el trabajo, la disponibilidad cordial para el prójimo sediento de Dios, constituye el mejor estímulo para hacer surgir en los corazones la vocación monástica.
La presencia del Papa en Lourdes dio aliento, consuelo y esperanza a muchos enfermos; pero también abrió de par en par el camino de la Fe para los miles de jóvenes que vinieron a escucharle y aceptar su desafío.
El Viaje Apostólico de Benedicto XVI a Francia, con motivo del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen en Lourdes, fue marcado por dos aspectos del Pontífice: la devoción mariana y la luminosa homilética.
Al ser acogido en el muelle de Barangaroo, en Sidney, Benedicto XVI pronunció palabras que marcaron a fondo el inicio de la Jornada Mundial de la Juventud, mostrando la acción del hombre sobre los elementos de la naturaleza y sobre él mismo.
Al dirigirse a los alumnos de la Academia Eclesiástica —futuros representantes pontificios— Benedicto XVI muestra una vez más el modelo del sacerdote que, unido a Jesús, proclama el Evangelio con su vida, la cual tiene como centro y corazón la Eucaristía.
En un discurso ante los participantes del Sexto Simposio Europeo de Profesores Universitarios, Benedicto XVI muestra que la Fe cristiana no puede quedarse reclusa al mundo abstracto de las teorías, debe descender a una experiencia histórica concreta que alcance al hombre en la verdad más profunda de su existencia.
Dirigiéndose a los Obispos participantes en el Seminario de Estudios organizado por el Consejo Pontificio para los Laicos, Benedicto XVI apuntó nuevamente la “señal luminosa de la belleza de Cristo, y de la Iglesia, su Esposa” en la experiencia de los movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades.
El Rosario está experimentando una nueva Primavera
Dando inicio al mes de María, el Papa Benedicto XVI recitó el Rosario en la Basílica Papal de Santa María la Mayor, a invitación del Cardenal Bernard Francis Law. En sus palabras de clausura, destacó la importancia y la actualidad de esa devoción.
Con la reciente visita de Benedicto XVI a los Estados Unidos, el pueblo norteamericano experimentó el afectuoso celo del “Buen Pastor” y recibió con júbilo su mensaje. El mundo, hoy, dice el Papa, precisa más que nunca de esperanza: esperanza de paz, de justicia y libertad. Pero esa esperanza nunca puede hacerse realidad sin la obediencia a la ley de Dios.
El deseo de agradecer y animar la audacia apostólica de los salesianos marca el mensaje dirigido por el Papa Benedicto XVI al Rector mayor de esa congregación.
Al recibir en audiencia a grupos de personas más cercanos, el Papa Benedicto XVI tiene la costumbre de no preparar un discurso, sino de entablar una charla espontánea, en la cual revela la fascinante profundidad de su pensamiento. Así lo hizo al responder a las preguntas del clero de Roma, durante el tradicional encuentro al inicio de la Cuaresma.
Al comenzar la Asamblea Plenaria de la Congregación para la Educación Católica —de la que el Papa Benedicto XVI formaba parte, cuando era cardenal— el Santo Padre señala la necesidad y la oportunidad de la reforma en curso de los estudios eclesiásticos y de la formación en los seminarios.
Al encontrarse con la Curia romana, el Papa recordó con agrado un importante acontecimiento del año de 2007: el viaje apostólico al Brasil. Y analizó en profundidad el tema de la V Conferencia General del CELAM, por él inaugurada en Aparecida.
Habiendo pasado el primer período de sus vacaciones en Los Alpes, Benedicto XVI quiso reunirse con los sacerdotes de las diócesis de Belluno-Feltre y Treviso, con quienes mantuvo una amena conversación, respondiendo espontáneamente sus consultas. Publicamos dos de ellas por su especial interés.
Benedicto XVI, en la segunda encíclica de su pontificado, destaca con ciencia, sabiduría y piedad la virtud de la esperanza, ofreciendo a los fieles una visión teológica, filosófica e histórica sobre esta materia de suma importancia.
Maestros en la fe, testimonios y heraldos del Evangelio.
En el encuentro anual con los estudiantes de las universidades pontificias romanas, Benedicto XVI mostró claramente cuáles deben ser las características del académico eclesiástico, en función de las necesidades de los días de hoy.
Con motivo del Ágora de la juventud católica italiana, el Papa Benedicto XVI trató de un tema de gran importancia y enorme actualidad: la tutela de la naturaleza.
El viaje de Benedicto XVI a Austria fue coronado por la Santa Misa en la Catedral de San Esteban, en Viena. Esa celebración de particular belleza tocó el corazón del Santo Padre, llevándolo a expresarse con particular alegría en el Ángelus, que siguió a la ceremonia.
En un discurso a la Curia Romana, el Santo Padre realiza una evaluación sintetizada de sus viajes apostólicos durante el 2006 y apunta los principales males que afligen al mundo, y sobre todo al alma del hombre contemporáneo.
Con miras a la conclusión del Año de la Eucaristía, y como preparativo a la Asamblea ordinaria del Sínodo, Benedicto XVI ha aprovechado muchas alocuciones de septiembre para avivar en presbíteros y fieles un amor creciente a la Eucaristía.
Durante su encuentro con los cien mil niños en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre, respondiendo a las preguntas de algunos de ellos, dio una espléndida clase de catecismo. Veamos sus palabras.
En la homilía de la fiesta de la Inmaculada Concepción, el Santo Padre recordó el papel de María como “Madre de la Iglesia” y como protectora y orientadora del Concilio Vaticano II.
“Me alegra anunciar un especial Año de la Eucaristía”, afirmó Juan Pablo II en la homilía de la Misa por la Fiesta de Corpus Christi, que transcribimos más abajo. El mundo católica se regocija con esta medida del “Papa de María y la Eucaristía”.
Iniciando su misión sublime, el nuevo Papa envió al mundo su primer mensaje con motivo de la misa concelebrada con los Cardenales que le habían elegido, en la víspera, para el Sumo Pontificado.
Cristo se hace presente en las celebraciones litúrgicas
Comprender la Liturgia como “camino de santidad”, “fuente y ápice de la vida eclesial” y “arte de la oración” —son enseñanzas de Juan Pablo II en la Carta Apostólica Spiritus et Sponsa, en la que el actual Papa pone de realce las normas establecidas por Paulo VI, hace 40 años, con la promulgación de la Constitución Sacrosanctum Concilium.
En su mensaje convocando a los jóvenes para la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Juan Pablo II invita a no caer en la tentación de la idolatría ni en conceptos evanescentes de lo sagrado. Invita, por el contrario, a atender la vocación universal que Jesús nos hace a la santidad.
Extractos de las hermosas consideraciones proferidas por Benedicto XVI en la homilía de la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo sobre la unidad y la catolicidad de la Iglesia.
Ardoroso canto de exaltación del Rosario, la Carta Apostólica “Rosarium Virginis Mariae” (El Rosario de la Virgen María) agrega a la famosa oración marial cinco nuevas decenas, a las cuales el Papa dio el sugestivo nombre de misterios luminosos. Destacamos aquí algunos textos de este eminente documento.