Sin entrar en la cuestión de soluciones técnicas específicas, la Iglesia, “experta en humanidad”, se preocupa de llamar la atención con energía sobre la relación entre el Creador, el ser humano y la creación.
El servicio que el sacerdote presta a la Iglesia consiste, esencialmente, en personificar humildemente entre sus hermanos a Cristo Sacerdote, a Cristo Buen Pastor y a Cristo Maestro que la conforta y la estimula con su Palabra, y con el ejemplo de su Vida.